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eProctoring: cómo garantizar la identidad en las evaluaciones remotas

eLearning

Desde el pasado curso los centros formativos han debido adaptarse a la nueva realidad provocada por la pandemia, donde la presencialidad en el aula ha dado paso a un formato a distancia, en la que los alumnos y el profesorado han pasado largos periodos de tiempo desarrollando su actividad desde sus respectivos hogares.

Este formato a distancia ha sido posible gracias al uso masivo de la tecnología, incorporando al día a día las clases por videoconferencia, pizarras virtuales y un conjunto heterogéneo de herramientas de co-creación y de dinamización de actividades en línea. Esta tecnología, unida a un sobreesfuerzo considerable de toda la comunidad educativa, han permitido salvar con éxito los dos últimos cursos académicos.

Sin embargo, toda esta digitalización de la formación plantea el reto de la evaluación, que también se ha debido adaptar a este nuevo formato no presencial. En este escenario es esencial garantizar la identidad, la ausencia de ayuda y la no suplantación de la persona examinada.

Así, en los últimos años se han ido introduciendo y adaptando diferentes modelos de examen, alternativos a los tradicionales y adaptados a la evaluación online, con el objetivo de garantizar la legitimidad de las pruebas:

  • Pruebas finales enviadas por email o a través de sistemas de gestión del aprendizaje (LMS), con un tiempo límite de tiempo para responder. Estos sistemas buscan dificultar la realización de trampas como la búsqueda o compartición de respuestas, pero no son capaces por sí solos de garantizar que quien realiza el examen es quien dice ser.
  • Pruebas basadas en videoconferencia profesor-alumno. Este sistema de pruebas puede ser de utilidad para evaluaciones de grupos pequeños, pero no siempre resulta posible adaptarla a grupos más numerosos o a determinadas materias.
  • Pruebas con reconocimiento biométrico, donde mediante el uso de la Inteligencia Artificial se analiza la identidad y la actividad del alumno evaluado.

Es en el caso de las pruebas realizadas con reconocimiento facial donde la tecnología de eProctoring proporciona los mecanismos necesarios para comprobar la identidad de los alumnos durante la realización de las pruebas de evaluación, presentándose como una posible solución a la problemática de la evaluación a distancia.

¿Qué es el eProctoring?

Entendemos por eProctoring el conjunto de técnicas que permiten la verificación de la identidad de los estudiantes y la monitorización y vigilancia de sus actividades con el objetivo de impedir, o al menos prevenir, la realización de trampas en las pruebas de evaluación realizadas de forma remota.

Para realizar esta monitorización se utiliza un amplio abanico de recursos telemáticos (cámara web, micrófono o navegadores seguros, entre otros), y métodos biométricos (reconocimiento facial, patrones de pulsación de teclado, etc.).

¿Qué tipos de eProctoring existen?

En función de cómo se realice la vigilancia de la prueba se pueden identificar dos grandes tipos de eProctoring:

1) eProctoring automatizado

En este caso tanto la verificación de la identidad como la monitorización de la actividad se realiza de forma automática, gracias al uso de diferentes métodos de Inteligencia Artificial y análisis biométricos.

La información capturada se analiza y se genera un informe sin la necesidad de ningún tipo de intervención humana.

Estos sistemas automáticos permiten realizar la vigilancia de una manera más económica, aceptando un mayor volumen de usuarios de forma simultánea. 

El punto negativo de estos sistemas automáticos es un número más elevado de situaciones identificadas como “intentos de trampa” (falsos positivos), que requieren de más comprobaciones posteriores por parte de los evaluadores.

2) eProctoring en directo

El Live Proctoring, o eProctoring en directo, consiste en sistemas donde la vigilancia se hace mediante supervisión humana, con el apoyo de mecanismos de Inteligencia Artificial. El vigilante puede ver al estudiante a través de su webcam, puede tener acceso a su navegador o escritorio y, en algunos casos, escuchar al estudiante durante la realización del examen. Dado que un mismo vigilante ha de poder controlar a varios estudiantes a la vez, los sistemas de IA se encargan de crear alertas que permiten centrar la atención en aquellas actividades sospechosas detectadas.

Este sistema provoca un menor número de falsos positivos (el factor humano ayuda a descartar situaciones donde el estudiante no está realizando trampas), pero suponen un coste más elevado.

En este caso es importante tener en mayor consideración los aspectos de privacidad, dado que los vigilantes tienen acceso a la imagen, documentación y actividades de los estudiantes examinados.

Conclusiones

Las herramientas de eProctoring permiten seguir realizando evaluaciones en un contexto de formación remota, ayudando a los centros educativos a garantizar la legitimidad de los resultados obtenidos.

El eProctoring ayuda a reducir la realización de trampas por parte de los alumnos, pero en ningún caso permiten asegurar la ausencia absoluta de ellas, del mismo modo que sucede en los exámenes tradicionales con vigilancia en persona. Sin embargo, dan la posibilidad a los estudiantes de realizar evaluaciones desde sus casas, con unas garantías para los profesores que hasta hace poco parecían imposibles.

En próximos artículos contaré qué factores se han de considerar para escoger la herramienta más adecuada a las necesidades de cada centro educativo y cómo podemos implementar la incorporación de eProctoring en los procesos de evaluación.

Carlos Carmona

Carlos es Project Manager en Opentrends. Cuenta con más de 15 años de experiencia en proyectos tecnológicos. Su propósito es acompañar a sus clientes en procesos de asesoramiento, implantación o desarrollo de soluciones de eProctoring.